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Todos somos envidiosos

“Todos somos envidiosos” leí este fin de semana en un sitio web e inmediatamente rechacé el concepto porque la envidia es algo que siempre odie y que veo como algo ajeno a mí, pero seguí leyendo y entendí que se refería a una lucha contra el inconformismo, no cuando se focaliza sólo en la amargura, la mala sangre y los celos.

Ya he mencionado en este canal sobre aquellas personas que sienten malestar cuando el otro esta bien y feliz. Los triunfos ajenos les molestan porque no están conformes ni con ellos mismos, les gustaría tener éxito, ser admirados pero «pisando cabezas» siendo los únicos en lograrlo. Cuando alguien de su entorno disfruta de algo bueno, inmediatamente se lo toman personal y les hace ruido que alguien más esté disfrutando. Cuando la verdadera lucha tendría que ser contra uno mismo y para superarse.

Yo las nombro personas tóxicas, todos seguramente conocemos gente así y hay veces nos toca de cerca. Puede ser en el trabajo, en la familia o amigos, sino también un grupo de personas en una situación particular. Empezamos por algo que esa persona quiere poseer y envidia cuando un amigo, pariente o alguien más disfruta o posee dicho objeto, estilo de vida, puesto de trabajo, pareja, etc.

Para el envidioso no es soportable esta situation, por lo tanto no va a aceptar públicamente que desea eso y lo va a desacreditar. Si es un amigo y le contamos algo bueno que nos paso, va a minimizar la importancia o va a responder con algo negativo en vez de alegrarse (aunque diga que se alegra, por dentro muere de envidia)

El envidioso, por ende, va a alejarse de a poco pero eso no le va a impedir “stalkear” u observar lo que hace el otro, intentando copiarle o sólo para criticar.

Pero sabiendo que no hay manera de evitar en algún momento ser envidiados, lo mejor es cortar el vínculo porque estas personas tóxicas sufren de inferioridad y les es muy difícil dejar tranquilo al objeto de su envidia, lo que desgasta cualquier relación que haya entre ambas partes.

En mi vida me ha tocado varias veces enfrentarme con situaciones así, desde chica hasta incluso hace algunos años. Hay veces eran situaciones pasajeras y con el tiempo uno ve que el otro va madurando, que las actitudes cambian y al sentarme a hablar con dichas personas nos terminamos riendo de esos momentos porque charlar, reconocer errores y seguir adelante es un gran signo de madurez.

Todos comentemos errores, todos aprendemos, no veamos lo que nos sucede o rodea como una perdida sino como la posibilidad de crecer y aprender algo que nos haga mejores personas.

Por el momento siempre experimenté situaciones tóxicas por parte de amigas mujeres, que claro está, no lo son más, porque si algo aprendí es que lo mejor es alejarse e ignorar hasta que a esa persona se le pase, crezca o sino se olvide de mi y siga con su vida.

Me ha pasado, y esto siempre me tomó por sorpresa, es el continuo «stalkeo».

Abigail era una buena amiga, una persona curiosa e inteligente pero con poco amor propio, el suyo dependía del chico que tuviera en el momento y de poder «hacer más» que quienes la rodeaban, sólo así se sentía bien.

La conocí hace algunos años y nuestras personalidades congeniaron desde el vamos, pero la vida te va llevando por caminos paralelos y quizás esto nos distanció. Lo peor fue que de a poco, y yo haciendo la vista gorda, porque no quería perder esta amistad, Abigail empezó a copiar mis viajes, mis posteos en redes sociales, mis # en post Instagram, comenzó a seguir a mis amigos y a celar mis éxitos incluido mi matrimonio, departamento, viajes familiares etc.

Cuando decidí enfrentarla ella desmintió todo y no se hizo cargo, así que después de cortar puentes cada una siguió por su lado. O eso creía, ella me sigue bloqueando, stalkeando y copiando hasta el día de hoy, no me supera desde hace años. Ahí vemos lo tóxico y peligroso que puede ser la envidia. Porque las personas tóxicas, como Abigail, reflejan en su víctima su propia personalidad. Ellos son los envidiados, los buenos, los que no hacen nada, porque no pueden admitir sus celos.

Constanza
Constanza
Hola ! Soy Constanza, me mudé a Francia desde Córdoba, Argentina en 2015 como Au pair y el destino me hizo quedar acá donde trabajo, estudio, escribo y viajo ! Así que les cuento de todo ello en este rinconcito de internet que creé con mucho amor.

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