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Saint-Valery-sur-Somme, la joya de la bahía

Parte de nuestro fin de semana en la bahía de la somme, en el norte de Francia, lo pasamos Saint-Valery, ciudad que combina lo mejor que tiene para ofrecernos esta parte del país : construcciones medievales, encanto de pueblito costero y la marea que transforma el paisaje.

Es la segunda vez que vamos a Saint-Valery-sur-Somme, esta vez como parte de un rod trip de primavera para descubrir otras joyitas que nos guarda la famosa Baie de Somme. La bahía del norte de Francia, tan rica y diversa en paisajes, flora y fauna.

Un fin de semana a Saint-Valery-sur-Somme

Desde Paris, la bahía de somme se situa a unas 2h30 en auto por lo que es ideal venir mínimo dos días, o unos 4 si se quiere ver más que un pantallazo general. Como nosotros vivimos un poquitito más cerca, visitamos esta zona una vez al año.

Nos invitaron a dormir y probar una maison d’hôte, es decir una casa donde su propietario vive y recibe a los turistas. Marie fue nuestra anfitriona y nuestras personalidades no tardaron a congeniar. Ella es un amor, como esa tía simpática que cocina rico, es amena y te hace sentir bien. Si duermen en su casa se van a sentir como en familia.

Además junto a su marido han decorado todo con buen gusto e ideas originales, hecho por ellos. El desayuno es riquísimo, copioso y con productos locales, de agricultura responsable o caseros ya que es Marie quien prepara las mermeladas. Jamón, diferentes quesos y yogures acompañan al pan de maíz, de trigo y un pan de especias que era una delicia.

Las sabanas son de lino local, ya que Marie nos explicó que el cultivo del mismo es más ecológico que el de algodón. Hechas a medida por una costurera del Norte de Francia. Era como dormir en una nube.

Les dejo la dirección y algunas fotos. No duden en pasar la noche en Le nid de Val’ry

Paseo con brisa de mar

A Saint-Val, como la llaman con cariño quienes viven allí, todo se puede hacer a pie y es la mejor manera de apreciar sus callecitas empedradas y flanqueadas por las casas típicas con fachadas elegantes. Ya sea que recorran por lo alto la ciudad o por la parte baja que bordea la bahía, van a tardar poco más de 30 minutos hasta llegas a Les tours Guillaume (la antigua entrada medieval a la ciudad) desde la casa de Marie.

En el recorrido verán la animada ciudad, sus casas históricas bien conservadas y la bulliciosa vida local. La iglesia Saint Martin les permitirá apreciar la estructura de dos colores gracias a la piedra negra, tallada a mano, que se utilizo para construirla.

Justo al lado de las torres Guillaume hay un par de callecitas empedradas llamadas Herbarium des Remparts, están bordeadas por flores y llevan hasta el jardín (8€) que contiene muchas plantas regionales, otras medicinales y si bien fue reconstruido en 1995, los primeros vestigios datan del 1500.

¿Pero qué comemos?

Tanto paseo les va a dar hambre, pero no se preocupen que Saint-Val tiene de todo para ofrecer. Muchos restaurants ofrecen platos típicos como la ficelle picarde (una crêpe con jamón, echalote, champiñones, crema fresca) u otros platos con pescado, pero si no quieren comer eso hay pizzerías, bistros más clásicos con hamburguesas o carne e incluso algunos salones de té con crêpes saladas y dulces. ¡Ojo! que no les pase como nosotros que queríamos cenar tipo 21 hs y ya muchas cocinas estaban cerradas.

Si les pasa eso, no se preocupen, van a tener que recorrer algunos kilómetros hasta Abbeville, la ciudad grande más próxima (19km). Allí una rica Pizza nos salvó la noche y la comimos frente a la magnifica iglesia (collégiale) Saint-Vulfran. En sí la cuidad es muy bonita y tiene varios edificios históricos por lo que vale la pena recorrerla.

El domingo al medio día habíamos reservado uno de los restaurants más interesantes de la ciudad, Le Mathurin. Lo descubrimos en un programa de televisión que hablada de jóvenes que trabajan en la región con productos frescos y locales. El chef Pierre-Alain , abrió el restaurant de pescados para cocinar y vender las pesca de su padre. Un negocio familiar.

Que más decirle que fue una experiencia genial. Un placer comer tan rico y sabroso, el servicio muy atento y el lugar en sí, decorado con un gusto sobrio, que acompaña la vista a la bahía. Los precios rondan los 25€ por plato, una entrada 14€ y un postre alrededor de los 10€, sin dudas un poco pesado para nuestro bolsillo pero era la ocasión y valió cada centavo.

¿Qué más hacer?

En Saint-Valery-sur-Somme hay varias excursiones interesantes para hacer, todo dependiendo del clima y la época del año, pero en general van a encontrar varias cosas para entretenerse.

  • Excursion (con guía obligatorio) por la bahía, la marea puede ser muy traicionera, pero si se recorre con un guía van a aprender sobre la composición de las diferentes plantas y arenas, así como la historia de las ovejas de prado salado, típicas de la región.
  • Hacer una excursion en kayac para ver las focas que toman sol no lejos de la costa.
  • Tomar el tren a vapor (15€) ida y vuelta hasta Le Crotoy, la ciudad vecina.
  • Hacer trekking y paseos por las diferentes playas.
  • Pasar el día en el parque Marquenterre, la reserva más bonita del litoral, donde podrán avistar muchos pájaros y animales. Hay expertos que explican la vida marítima del lugar.
  • Un poquito más lejos esta Mers-les-bains y sus acantilados, nosotros fuimos y se los cuento aquí.

Constanza
Constanza
Hola ! Soy Constanza, me mudé a Francia desde Córdoba, Argentina en 2015 como Au pair y el destino me hizo quedar acá donde trabajo, estudio, escribo y viajo ! Así que les cuento de todo ello en este rinconcito de internet que creé con mucho amor.

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