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Cuando nos sentimos incómodos aún en la comodidad

Sonriendo. Playa de Wimereux

El ser humano tiende a naturalizar las situaciónes que vive aunque sean tóxicas o dañinas porque le da miedo el cambio, dar ESE paso a lo desconocido. Ya sea en una relación, en el trabajo, en la convivencia diaria, etc.

Sin querer nos vamos armando de rutinas, más o menos «mariekondonescas» porque necesitamos sentirnos seguros para avanzar, vamos ordenando nuestra vida, muchas veces bajo un mandato social que puede ser estricto y en el que debemos cumplir tal o tal cosa en una determinada edad o período de la vida. De no hacerlo llegamos a sentirnos parias o excluidos de la sociedad y nos enredamos en una telaraña de depresión, estrés y mal estar.

Hoy en día podemos liberarnos de esos conceptos y buscar nuestra propia felicidad que no necesariamente viene en lata de conserva, podemos crearla, moldearla y cambiarla, como a una plastilina. Nuestra vida debería ser eso : una masa modelable que vayamos adaptando y creando a nuestra identidad.

No hace falta hacer las cosas en cierto orden. Si no queremos tener hijos antes de los 30 o si queremos ser madre o padre a los 18. Si somos felices con una mochila y recorriendo el mundo, estudiando o creando una empresa, está bien. Si con 50 años queremos patear el tablero y estudiar esa carrera que siempre tuvimos ganas, agarremos los libros.

Creo que nuestro cuerpo habla aún sin palabras, sino estamos cómodos, si algo nos hace ruido, SALTEMOS ! Demos ese gran paso, que obvio, da mucho miedo, que es arriesgado pero si donde estamos actualmente nos hace sufrir, bueno, como dicen en la tele : pare de sufrir.

Si el trabajo en una oficina nos ahoga, salgamos al mundo y si fracasamos… simplemente habremos aprendido y volveremos a empezar. Claro que tampoco hay que hacer cualquier locura que se nos ocurra, personalmente, si las cosas son pensadas y los riesgos asumidos, tienden a salir mejor.

Yo me he enfrentado muchas veces a esa situación. Me mudé lejos de casa, puse mis ahorros en un proyecto loco que me llevó a cambiar de país, cultura, idioma, luego me enamoré… y me casé (después de conocernos durante sólo 3 meses).

Pero no todo fue éxito, me fue mal muchas veces, me enfermé, me sentía atrapada y frustrada porque muchos planes no fueron. Las cosas no salían cómo o cuándo quería, aún hoy, mi vida laboral es un lío y muchísimas puertas se siguen cerrando.

Si algo aprendí es que hay que juntar valor para seguir. Ésta vida es para los valientes, no para quedarse dónde no queremos y… para los soñadores !

Ya que estamos, bailemos, riamos, nos arriesguemos. Vivamos.

Constanza
Constanza
Hola ! Soy Constanza, me mudé a Francia desde Córdoba, Argentina en 2015 como Au pair y el destino me hizo quedar acá donde trabajo, estudio, escribo y viajo ! Así que les cuento de todo ello en este rinconcito de internet que creé con mucho amor.

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